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Ultima entrada: SALA DE ESPERA (Ilustración) Fecha de publicacion 30/10/2011

13.10.11

CONVERSO


CONVERSO

   Mi nombre es  Shemtov Schreiber tengo  63 años, nací en Sevilla, España y crecí  bajo la fe de mis padres hebreos.

Desde joven me dedique a estudiar la palabra de Dios. Pronto bajo el dominio musulmán   me contacto un grupo olvidado ajeno a la tradición.

Ahí descubrí que la única manera de conseguir ciertos conocimientos es abrevar en distintas fuentes, muchas de ellas más allá de la fe que profesaba, e incluso más allá de la fe de mis nuevos  maestros.

 Para mi  propia gente esto es una herejía. Que yo no comprendo, porque Alá lo rige todo. Incluso el desatino de los hombres por señalar lo que es una herejía.



Es mejor concentrarse en su gran amor y como la mayoría de la gente

Que ve en los milagros la presencia de Dios, como un suspiro de su voluntad.

Yo puedo sentirle en cada ser humano, en cada acto, en cada día el latido de su corazón. El latido de su eterna voluntad.



Ya desde mi primera lección en la madraza recibí la gran enseñanza que lo encierra todo, a través de una parábola:



Cuando  la madre jugando con su hijo le dice: Te amo.

Expresa sus sentimientos a través de una sentencia que todos conocemos.

El mensaje para su hijo  fue esparcido. La esencia del sentimiento permaneció en su corazón. Como el Corán, que expresa una suprema voz.

En mi religión el sagrado libro del Corán es copiado y esparcido entre los creyentes alrededor del mundo, pero el Corán permanece en el centro de Alá para siempre.



La palabra es un eterno y omnipresente verbo de Dios. Y sin embargo comprendí que el  mensaje es solo la mitad, cuyo complemento es su escritura y entonación. Porque un Corán escrito en otra lengua es impuro.



Es simple, el Corán es la última revelación.  Es una corrección para una desviación judía, una anomalía creada deliberadamente para evitar revelar importantes verdades.

 Pero al  final la verdad esta más allá de todo adjetivo,  esa luz no puede ocultarse para siempre. Y no puede evitar pensar que esto será como debe ser.

La mitad de la enseñanza corre en mi sangre y la otra en el Corán.

LA COLECCIÓN


LA COLECCIÓN



Desde niño desarrolle una extraña fascinación por lo extraordinario. Y fue siendo niño cuando  al abrir un viejo libro  les descubrí.

Todas esas manos blancas de porcelana con líneas negras surcando sus palmas.

Pronto leí con avidez que era posible trazar la historia de una vida, si podías leer correctamente la  mano de un hombre. Que  su vida se encriptaba  en surcos y montes.

Me fascino saber que la mano derecha de un hombre lleva inscrita en su totalidad la mejor de las vidas posibles que ese hombre puede tener.  Y en la mano izquierda la vida que en realidad tendrá.

Que el color, la temperatura y la forma de una mano señalan su temperamento. Y el ancho y el largo de sus dedos le dispondrán para crear o destruir.

Mi “trabajo” me permite estudiarlas a conciencia y creo haber llegado a un grado de dominio en este arte. Sin embargo no puedo evitar pensar en dos excepciones que me esquivan.

 He comenzado a trabajar sobre manos cada vez más jóvenes y no he encontrado una alteración significativa en el largo de la línea de la vida.  Y me pregunto si existirá alguna explicación para comprender esta anomalía.

La segunda  pregunta que no consigo resolver es tan simple y a la vez tan angustiante en mi intención por comprender a plenitud esta “ciencia” que ahí en la penumbra lejos de miradas prejuiciosas incapaces de comprenderme  cuando estudio sobre mi colección de manos.  La gran pregunta: ¿En que surco de que línea esta escrito que la mano perderá a su dueño y este su vida?

SCHADENFREUDE


Schadenfreude



Puede parecer normal que hayan sido los alemanes quienes se tomaron la molestia de crear una palabra exclusivisima para designar esta sensación embriagante.
 Desde mi punto de vista cualquier persona o nación en el mundo pudo crearla. Si acaso habría que darles el mérito de tomarse la molestia de nombrarlo.


Hace doce años que trabajo en el subterráneo de la ciudad. Amaba mi trabajo. En verdad lo amaba-

Todos los días tomaba mi unidad y desde la cabina, estación a estación operaba las puertas de los vagones para permitir entrar a los usuarios, revisaba que las puertas cerraran correctamente y eventualmente dar algún aviso por el altavoz. Poco más que eso.
Siempre he visto  a la gente acercarse a la línea amarilla  cuando llego a una estación. Así que esa tarde la primera vez que ocurrió, no lo espere. Era una de las estaciones más llenas ya hace ocho años.
  Cuando la unidad iba casi en la mitad del anden  apenas le ví como  una sombra. No pude frenar. Arrolle aquel cuerpo que solo después, cuando me ordenaron por radio que hiciera la unidad atrás, descubrí  era  una mujer. No quiero ni pretendo comprender las razones que llevan a alguien a cometer un acto así. Solo quería saber ¿Por qué me sentía culpable de esa muerte. 


Aquellos eventos ocurrían entonces tan pocas veces que nos daban un mes en la playa con los gastos pagados. Ha sido el peor mes de mi vida.  Recordaba la lenta marcha atrás de mi unidad y yo mirando desde la cabina. No debí retroceder tanto. Solo quería darle espacio a los paramédicos para retirar el cuerpo. Fué entonces cuando no pude evitarlo. Le mire. Ella no tenia rostro. Por un mes solo podía imaginar miles de rostros. De cejas pobladas y nariz pequeña, quizá de labios gruesos. Pero entre todos los rostros imaginables nunca pude imaginar como serían sus ojos ¿Cómo sería su mirada?
Fui al psicólogo e intento convencerme de la obviedad esquiva de que yo era inocente.

El tiempo no cura nada que importe. Solo lo destila. Le  hace más preciso. Acera nuestros recuerdos emocionales al coste de pequeños detalles que se entierran en nuestro subconsciente.


  Solo pasaron tres años  y alguien más cambio mi vida, un señor  de 40 años. Cayó sin voluntad. Quiero creer que estaba muerto cuando le pase encima. Que su corazón le mató y no yo.
Me gane un mes más de vacaciones y una palmadita del psicólogo.

           
Desde hace dos años ocurren tan frecuentemente que ya no dan meses de vacaciones pero la palmadita en la espalda continua y nuestro trabajo también.

He visto a una chica casi correr para caer frente a mí. Todos caen de perfil mirando a las vías. En mis sueños les detengo gritándoles, suplicándoles que no lo hagan. Busco sus ojos. Necesito mirarles. Pero siempre tienen  la vista perdida, mirando a las vías.

No lo resistí más.  Fué la última chica. Desde hace un año pedí mi cambio a vigilancia. Comprendí que en cada una de esas muertes se murió algo de mí, comprendí que el vacío de lo que murió esas veces se lleno por fuerza con algo siniestro.

Gente que no conocí cambio mi vida  y ahora he consumado mi plan para calmar este sufrimiento.
Ayer durante la hora pico de la estación  alguien desconecto las cámaras de vigilancia. No hay evidencia de lo que ocurrió solo los testigos presenciales.

 -“Nos bajaron porque alguien se aventó a las vías”. –decían.
 Y en mi interior un regusto recorrió cuando  algunas personas decían  mezcla de miedo y morbosidad -“yo estaba en el anden cuando el metro intento detenerse”. -Me regocije con una malsana sensación de superioridad cuando algunos afirmaban:“Yo vi. cuando se cayo”.

Entonces quedaba solo el toque final de mi plan. Disfrute cada segundo mientras caminaba lentamente hacia  la operaria del metro  recluida con el policía en la cabina. Y ví mi reflejo.

 Escuche cuando dijo:-Cayó de espaldas, estoy segura. Quizá le empujaron. -
Un gozo se apodero de mi cuando   por fin me libere de aquel mal. Me acerque a la compañera y le di una palmadita en la espalda.  La misma palmadita en la espalda que le di a un desconocido hace unos minutos, para poder mirarle a los ojos antes de empujarle a las vías.




AMOR UTOPICO


AMOR UTOPICO





La  fría mañana del 28 de septiembre del 2010  Karla y Erik se conocieron. Finalmente sus vidas se cruzaron al  atravesar la calle en sentidos opuestos.Un encuentro que duro apenas lo que dura una mirada.  Tan breve como les tomó llegar a la acera, tan largo, que ambos supieron que nunca se repetiría.

Ya de joven,  Erik comenzó a cultivar la extraña afición de  conocer todas las filias y perversiones. Era un desesperado intento  por  comprender todas esas  formas, en que una persona es capaz de expresar un sentimiento tan latente y básico como el amor. Esa afición era  sobre todo un impulso irrefrenable por comprender la forma en que él amaba. Y mientras más formas de amor, e historias conocía, pronto le resulto evidente que casi cualquier cosa puede ser cargada con un sentido erótico o afectivo. Que no existen barreras de sexo, raza o número de participantes. Por eso no le resulto extraño cuando  supo de una mujer que se enamoro ¡De un muro en alguna olvidada calle de Ámsterdam!



 Y mientras más conocía del amor,  fue cada vez más claro  que él había elegido de entre todas aquellas filias posibles, la más siniestra de todas. La de pretender  amar y ser amado por una misma persona. 

 En realidad ¿Era esa realmente  la forma en que el deseaba amar? Ó solo estaba heredando un concepto social ampliamente aceptado,(vivía en una sociedad que finge vivir bajo el patrón de una relación monogámica).
 Y sin embargo no quería, no podía amar de otra forma. Si bien a veces fue él, quien  no amo con la misma intensidad que era amado ó no fue amado a su vez como hubiese deseado.
En la busqueda frustrada de su amor, prefiguró la razón de sus fracasos. Ella a quien esperaba  Nunca apareció. Ni siquiera durante ese  par de relaciones cuando por un instante  creyó  que la había encontrado finalmente. 
 En realidad  nunca la conoció, nunca hubo un encuentro casual. Ni visiones o sueños donde la presencia de ella le fuese revelada. Nunca existieron la concurrencia de las casualidades con las que Dios suele dictarnos su voluntad.
A veces titubeaba. le parecía perversa la idea de aquel amor bilateral, perfecto. Más perturbador hubiera resultado saber que esa forma de amor era compartida por la persona que el buscaba.

Que en efecto, el objeto de su afecto era real.

Karla enfrentó el problema del amor desde otra perspectiva. La del ensayo y error. Si aquella persona reservada para ella, existía  solo era posible conocerla a través de un intensivo concurso de aspirantes. Novios, amantes y un esposo. Sin embargo él jamás llegó.  Intento querer cientos de veces para llegar  a ese amor que en la vida real solo se nutria de fé.

Ella le intuía, le sabía algo más que un sueño sin rostro o nombre.

Y eso hacia más sublime su amor. Porque sin conocerse jamás, ambos sabían que el otro existía  y que en su vida cada uno añoraba y amaba al otro con la misma certeza con la que  el día a día se había empeñado en nunca colocarlos en el mismo lugar. Con la misma certeza que tuvo Dios para no poner en medio de ellos a una  tercera persona que les  presentara. 
Y era este amor alimentado con la ausencia permanente. Quizá la más aberrante de todas las perversiones conocidas. 


Algo diferente debió ocurrir esa noche del 27 de septiembre del 2010. Karla sintió una aprensión inexplicable y comenzó a llorar. Poco a poco esa vaga sensación de tristeza y melancolía se convirtió con total claridad,  con total precisión  en que para Erik había muerto la certeza de que Karla existia.

15.9.11

UCRONIA: Segunda Parte:Untermensch


Segunda Parte: Untermensch





            DZALIZZZZRII fue despertando lentamente. Su verde y pastosa  sangre fría volvió a circular por las venas a un  ritmo normal. Mientras su mente recuperaba plenamente la consciencia. Con una de sus garras escamosas empujó hacia arriba la tapa de la capsula hibernadora mientras sus ojos apenas entreabiertos se deslumbraban con una desagradable luz roja. Esa luz, indicaba que la nave había concluido el viaje estelar en el punto  programado.

 DZALIZZZZRII ya “de pie” sobre sus garras traseras se dirigió a la escotilla. Intento localizar a simple vista su objetivo  pero solo alcanzaba a ver aquel blancuzco satélite.

Tal como estaba previsto, la computadora a bordo de la nave se detuvo unos kilómetros antes de entrar en órbita. Ahora el completaría el resto del viaje.

Ese era el único momento  en que DZALIZZZZRII  realmente se sentía un piloto. Disfrutaba guiar la nave con los controles de mando mientras  la nave entraba en algún planeta.

Era  un pequeño riesgo que  fuera él y no la computadora de vuelo la que calculara la trayectoria correcta para entrar en orbita. Pero quien lo podría evitar estando tan lejos del centro del universo en aquella apartada constelación.

Lo demás se reducía a meterse en su cámara hibernadora para dormir y ejecutar el mismo trabajo de siempre. Un trabajo indigno para él, ex-piloto de un caza estelar. Todas las emociones de su antiguo trabajo ahora se reducían a seguir cuidadosamente los protocolos de seguridad. Si no quería recibir regaños de su jefe. Ó peor aún, podría ser penalizado al momento de recibir su paga.



¡Que diablos! Se daría el lujo de pilotear el ingreso al planeta aunque de regreso lo reprendieran. Además era apenas una  misión  para confirmación de cuarentena. Recogería algunos datos. Los mandaría a la central de su planeta y recibiría instrucciones. Que generalmente eran tan simples como:

 Métase de vuelta a la cámara hibernadora y regrese a casa. Esas misiones de confirmación de cuarentena casi siempre eran falsas alarmas.



A veces un micro agujero negro formado en el lugar incorrecto, duraba más de lo normal.  A veces una estrella de brillo cambiante, a veces alguna nave descompuesta o perdida. Cualquiera de esas posibilidades hacían  saltar  una  de las alertas regadas a lo largo y ancho del universo  y entonces se le mandaba a él, o a cualquier otro trabajador a verificar que todo estuviera bien. Casi siempre esas misiones de cuarentena acababan en una simple recalibración de los satélites. Esos satélites, le habían dicho: “Son vitales, porque  vigilan cuando se presenta  un cambio radical y súbito en la masa de un objeto, solo a través de la alteración en la masa de un objeto puede conseguirse la generación de suficiente energía, que manipulada de forma correcta….

…y  eso es importante cuando quieres asegurar que todo marcha bien en el universo.  O eso es lo único que recuerda  DZALIZZZZRII  de su  aburrido curso de inducción al entrar a ese  trabajo.



Lo que le llevo a recordar que la primera tarea que debía hacer incluso antes que entrar al planeta era revisar la información de los satélites que controlaban los límites exteriores de aquel lejano sistema solar. Se acerco a la consola y ajusto uno de sus seis tentáculos en su cabeza,  a los controles de la nave. La información de los satélites que necesitaba comprobar ya se encontraba almacenada en la computadora de la nave solo necesitaría entrar en el archivo correcto. Cuando reviso los parámetros  que buscaba, para su sorpresa. ¡Todos los satélites distribuidos alrededor del perímetro de este sistema solar mostraban perturbaciones!  Aquello descartaba los micro agujeros negros  que solo pueden disparar una alerta a la vez.

El sol seguía activo y los registros no mostraban un cambio radical en su brillo. Ni evidencia de tormentas solares de proporciones importantes.

Quizá un convoy o incluso alguna nave averiada había atravesado aquella zona y el  desperfecto en la nave habría evitado que los satélites registraran su origen.

Todas las naves con capacidad de vuelo estelar. De todas las civilizaciones conocidas en el universo deben tener un número de serie y una señal particular que permita a los satélites registrar su número de serie. Justamente para que no se conviertan en una falsa alarma.

Pensó en un convoy  de naves mercantiles. Pero sería raro  en aquel sistema ubicado en la orilla. Quizá una sola nave perdida dando vueltas. Penso en todas las explicaciones posibles. Tal vez, si una nave hubiera sufrido un desperfecto o hiciera una parada de emergencia. Apenas dos planetas y una luna de aquel sistema solar aparecían en las cartas estelares como baños públicos y/o repostaderos. Pues contaban con agua.

Y solo uno de ellos parecía capaz de albergar vida primitiva ya hace millones de años cuando alguien volvió a darse una vuelta por este lugar.

 Justo  de ese planeta,  surgían las alteraciones de origen en los cambios de masa. Los satélites mostraban que las alteraciones de masa eran siempre de la misma magnitud. Y sea lo que fuere se desplazaba  a velocidades 1.8 superiores a la velocidad de un taquión.

 Las escamas  de  DZALIZZZZRII se oscurecieron. Quizá aquello si fuera una misión de cuarentena después de todo. Y  el planeta que estaba a espaldas de su nave era el principal sospechoso por eso la computadora de vuelo  había escogido aquel punto para detenerse.



Se arrepintió de calcular por el mismo la trayectoria ideal para entrar en la orbita de aquel planeta y prefirió que la computadora hiciera el cálculo. No tomaría ningún riesgo. Mientras la nave ingresaba a velocidad constante, DZALIZZZZRII uso la conexión que mantenía entre la computadora y su tentáculo y reviso lentamente el manual de la compañía. Cuando la nave se detuvo  a la altura correcta ya en el cielo  azul. Mentalmente sabia que a partir de ahí, debería cumplir una serie bien ordenada de pasos.

Primero debía lanzar las sondas exploradoras del tamaño de una pelota de golf , las cuales debían  dispersarse alrededor del planeta para reunir  la información  sobre  las  condiciones geológicas y   de vida en el planeta. Apenas unas horas después y  la información que iba siendo enviada por las sondas se proceso en datos que DZALIZZZZRII  ahora debería  interpretar.

Desde su cabina era capaz de determinar cuantos tipos de vida existían.   Las sondas detectaron una multitud asombrosa y variada que iba desde formas microscópicas   hasta unos seres marinos ululantes que viajaban en grupos. La siguiente tarea era determinar el modo en que interactuaban estas especies entre si

Y  sin lugar a dudas entre todas esas especies había una que dominaba abrumadoramente a las demás. Aquel planeta al igual que el planeta de los Xeles. Del cual venía DZALIZZZZRII  eran una minoría en el universo. Cuando has viajado a través de él. Sabes que muchos ecosistemas planetarios son “cooperativos”.Porque  las especies de un planeta son autótrofos, es decir, se alimentan de elementos sin vida como el dióxido de carbono y con la luz del sol generan una reacción química de la fotosíntesis para producir carbono.  Como las plantas. Y lo mismo ocurre con las otras formas de vida conocidas en el universo cuya base es el amoniaco o el silicio en lugar del carbono.

Hay otros planetas donde una especie si se alimenta de ciertas partes del cuerpo de otra especie y esas partes del cuerpo que sirve de comida a otros. Se regenera o “florece” de una manera regulada y armoniosa manteniendo un equilibrio casi perfecto.

  Pero en otros ecosistemas como este y el planeta de los Xelex, existe una cadena alimenticia de seres heterótrofos  que se convierten en depredadores y hasta donde se sabe, es la naturaleza depredadora un rasgo que generalmente va desarrollando un sutil y raro tipo de inteligencia agresiva que le permite a una especie convertirse en la punta de la pirámide alimenticia. O dicho brevemente; Ser agresivo te hace inteligente.  

Cuando  DZALIZZZZRII determino a consciencia quien ocupaba este lugar prominente en la pirámide alimenticia local  su siguiente tarea era investigar a fondo todas sus características. Los resultados al analizar su ADN le estremecieron.

Aquella especie compartía  cerca de un 70% de información genética con la raza Xel.

Recibió las termografías para detectar sus núcleos de calor. Pues al ser animales de sangre caliente buscarían  zonas templadas antes que frías para vivir.

Localizó los núcleos de población mas numerosos y comprobó la naturaleza gregaria de la especie  y su número. Cerca de tres mil millones de seres humanos habitaban y dominaban la vida del planeta.

 Le asombro descubrir  que parte la energía con que se mantenían los nidos humanos procedía de fuentes nucleares. ¡Esparcidas en el mismo planeta! Expuestas a posibles daños por guerra o desastre. Cuando el estándar galáctico es llevar estas formas de energía a planetas o satélites colonizados

Quizá esos seres no eran tan brillantes después de todo. Calculo el último registro conocido del planeta y el nivel de vida inteligente en ese entonces. Ni siquiera existían los homínidos. Sino grandes saurios que compartían el 89% de información genética con la raza Xel. En un tiempo demasiado breve evolutivamente hablando. Los seres humanos consiguieron llegar a un nivel tecnológico asombroso.



Las alarmas de todo el sistema solar se habían activado en menos de una semana y bajo ese patrón se había pronosticado que pronto habría  alarmas más allá del sistema que pronto entrarían en acción cuando detectaran un nuevo cambio de masa súbito. Su misión ahora era confirmar la naturaleza del “evento” y lo que lo producía. Este “evento” ocurrió el 24 de enero del 2033 a las 16:00 hrs. tiempo local. Las sondas detectaron y comprobaron que un artefacto tripulado por humanos había ejecutado un viaje hiperlumínico desapareciendo su masa y transformándola en una energía que se desplazaba 1.8 veces la velocidad de  un taquion. Lo cual significaba que aquella raza era capaz de viajar a una velocidad superior a la luz. Y confirmando los registros de las alarmas.

DZALIZZZZRII llegó al lugar apenas minutos después que el suceso ocurrió. Los lectores aun podían detectar rastros del viaje en el espacio donde antes se encontraba la nave terrestre.  Y en derredor cientos de hombres celebrando aquel viaje. Era la última prueba antes del lanzamiento oficial el día 30 de enero con motivo del centenario del Tercer Reich.

El siguiente paso seria estudiar a algunos sujetos de la especie en su hábitat natural.

Abrió una gaveta y con una especie de garra metálica  extrajo de un minúsculo recipiente algo parecido a una cucaracha una especie que ya existía durante la última visita al planeta. Hace 300 millones de años.  Pero solo parecía una cucaracha. En realidad su exoesqueleto era de un metal ferroso asombrosamente frágil. Aquello no impresionaba a DZALIZZZZRII. Lo que si conseguía impresionarlo  era que en el interior de aquel “insecto” había en su interior algo aún más pequeño. Nanotransmisores que se implantarían cuando aquel  “insecto” se posara sobre un humano. A partir de ese punto  durante el sueño del sujeto a observar  analizaría su psique.

Darek Maurer, el apenas sintió un pinchazo, e instintivamente, dio una palmada sobre su cuello. La palma de su mano se lleno de un liquido viscoso del que apenas pudo identificar una diminuta ala de lo que parecía un insecto muerto. El nanotransmisor iba ahora en dirección a su cerebro.



Sin dudarlo DZALIZZZZRII activo la  misión de cuarentena. La onda de choque empezó  en cada una de aquellas pequeñas pelotitas,  que hasta ese momento solo habían recolectado información. Los satélites terrestres dejaron de transmitir. Celulares, señales de televisión, internet y las comunicaciones de satélites militares, meteorológicos, espías. Todo colapso. El 30 de enero del 2033 cuando Darek Maurer salio a esa pequeña terraza de mármol blanco se sintió observado. Giro sobre si mismo en dirección al salón que apenas unos minutos antes había dejado. No había nadie. Le miraban desde arriba DZALIZZZZRII tenia los resultados finales sobre las impresiones de la mente de Darek Maurer. DZALIZZZZRII desde su nave con  repulsión se estremeció y supo que aquel ser y su especie no merecían compartir el mismo universo. Los Xelex eran seres agresivos pero su agresividad era producto de una imperiosa necesidad de ganar espacio para una especie que engendraba generaciones de miles de millones. Los Xelex mataban a otras especies y colonizaban pero solo hasta que era absolutamente necesario para su supervivencia.  Y lo hicieron hasta que una raza superior les “controlo”. La gran diferencia entre los Xelex y los humanos era la  innata y morbosa facilidad del ser humano para dañarse a si mismo y a otros.  El ritmo de su asombroso  desarrollo tecnológico y su maldad “gratuita” que ahora se personificaba con plenitud en aquella civilización y sobre todo en aquel ser. DZALIZZZZRII  lanzó una onda de choque de partículas sobre Darek Maurer  cuyo cuerpo quedo aplastado sobre la losas blancas de la azotea. Era curioso desde donde estaba la nave de DZALIZZZZRII, los restos de Darek Maurer parecían los de una cucaracha aplastada.

Una hora después una segunda nave Xel, del tamaño de un acorazado estelar. Llego a la orbita terrestre. La misión de cuarentena se había convertido en una misión de otro tipo. Había que exterminar a esta plaga surgida en un apartado rincón del universo antes de que se expandiera a otros planetas.  

De la nave saldrían  cientos de miles de  “insectos”  esta vez no inocularían nanotransmisores. Llevaban en su interior un virus altamente contagioso  que atacaría únicamente al  sistema inmune de los seres humanos sin afectar a otras especies. La operación de exterminio tendría lugar aquel mismo 30 de enero a las 20:00 hora local.